16 de septiembre de 2010

EL CORREO ILUSTRADO


… Y LA FIESTA TERMINÒ. Por Rebeca Vanda

Aunque esta frase pueda resultar cero positiva y para algunos estas fiestas bicentenarias apenas son el comienzo de un “nuevo” México – dígase los políticos, el presidente y ciudadanos positivistas- lo cierto es que sí, todo este “teatro” ha terminado.
Es triste como a 200 años de habernos convertido en una nación independiente, el gobierno actual apostó por celebrar efímeramente, sin algo emblemático que pueda recordar este aniversario del inicio de la Independencia y no, no voy a comenzar a enumerar los miles de defectos que tiene el país, los cuales creo que son evidentes y los cuales pienso que está en la misma ciudadanía cambiar, pero seamos honestos cuando fue el centenario, el cual estuvo enmarcado en el mandato de Porfirio Díaz, las festividades fueron completamente diferentes y se apostó por que el recuerdo de esta fiesta fuera tangible y perdurara con el paso del tiempo.
Claro, todas estas actividades no tuvieron sino el objetivo de reafirmar el régimen porfirista y en la actualidad resulta totalmente ilógico querer comparar ya que los tiempos eran completamente diferentes, pero difícil será que en un par de años podamos recordar el desfile y los conciertos presentados en todo el corredor Reforma – Zócalo, en contraste hace cien años se inauguró la máxima casa de estudios la UNAM, como parte de los festejos y hoy en día se ha convertido en el centro de estudios universitarios más emblemáticos no sólo del país, sino de AL.
¿Acaso el Gobierno Federal y los organizadores de estos festejos creyeron que un arco en Chapultepec podría ser significativo para recordar este momento?, ¿acaso creyeron que llenar la ciudad de hoyos en vista de presuntas obras viales podrían ser el sello para la posteridad? En una idea bastante irreal, sus buenas intensiones si tuvieron, pero nada más fue eso buenas intensiones.
Personalmente pienso que si tanto el gobierno calderonista, como el GDF hubieran apostado todo en conjunto a la realización de la famosa Línea 12 del Metro, el proyecto hubiera avanzado con mayor rapidez al grado de haber podido ser entregado en estas fechas patrias y de esta manera ambos gobiernos pasarían a la historia y al recuerdo para el tricentenario, sin embargo, como siempre los intereses partidistas y personales prevalecieron y de tantos proyectos a entregarse ninguno quedó lista y en su mayoría serán entregados para el 2011.
No se trata de echar culpas o criticar las acciones gubernamentales, si la clase política no logró hacer un evento u obra para el recuerdo de este Bicentenario, nosotros mismos como mexicanos debemos dejar la huella para las futuras generaciones, hace 200 años un grupo de personas luchó por la libertad de un pueblo y hoy que la tenemos debemos seguir luchando por mantenerla, por no dejar que nos gane la apatía, por ser mejores ciudadanos. ¿Cómo?, con el trabajo, con el respeto, con la educación, nos falta mucho para ser la ciudadanía ejemplar pero con esfuerzo día a día podremos construir una mejora en todo el país.
Todos hablamos de la crisis, la inseguridad, de la contaminación, de los males que aquejan a México, soluciones las hay, es trillado, lo sé, pero todo comienza con nosotros mismos, ejemplo, hace un rato vi una unidad de transporte público muy patriótica, con sus dos banderas, mientras su chofer tiraba por la ventanilla la basura de su comida, y yo me pregunto si eso no es un daño a la nación, claro que sí, y si seguimos sin modificar esas acciones siempre estaremos en el casi, creyendo que merecemos lo que tenemos.
Hay mexicanos que cada día hacen que este país crezca, que van a dejar el recuerdo de este bicentenario, son gente como tú y como yo, que trabaja, vendedores, contadores, abogados, maestros, artistas, amas de casa, estudiantes, son aquellos que creen en su superación personal, la cual por ende llevará al engrandecimiento de este México. Y sí, suena a discurso motivacional pero debo aceptar que creo en mí país y en su pueblo.



*Dedicado al taller que impulsa el talento
de nuestras comunidades indígenas